MINI VA Y VEN: LOS AUTOBUSES ELÉCTRICOS QUE SIGUEN ESTACIONADOS Y CUYA OPERACIÓN AÚN NO TIENE FECHA

Lo que fue presentado como uno de los proyectos de modernización del transporte público en Yucatán hoy enfrenta una pregunta que sigue sin respuesta: ¿cuánto le está costando al erario mantener fuera de circulación a los llamados Mini Va y Ven?

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Se trata de 45 autobuses eléctricos compactos de la marca china King Long, destinados originalmente a incorporarse al sistema Va y Ven en Mérida, además de otras 15 unidades contempladas para Tekax. En total, el proyecto planteó 60 minibuses 100 por ciento eléctricos.

Las unidades fueron presentadas públicamente en julio de 2024, durante la administración del entonces gobernador Mauricio Vila Dosal, acompañado por el entonces titular de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY), Rafael Hernández Kotasek. La intención era sustituir las camionetas utilizadas en las rutas nocturnas y ampliar la cobertura del sistema.

Los vehículos tienen una longitud cercana a los seis metros y una capacidad de alrededor de 22 a 24 pasajeros. Además, cuentan con características como aire acondicionado, cargadores USB, rampa de acceso, espacio para silla de ruedas y diseño de piso bajo para facilitar el acceso de personas con discapacidad y adultos mayores.

Sin embargo, más de dos años después de aquella presentación, las unidades continúan sin incorporarse plenamente al servicio.

UN PROYECTO QUE NACIÓ ANTES DE LA ATY

Para entender el problema es necesario remontarse al origen del propio Va y Ven.

El sistema no nació con la actual Agencia de Transporte de Yucatán. El proyecto comenzó como una estrategia de modernización integral del transporte público de la Zona Metropolitana de Mérida, con participación del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) y Banobras.

La primera etapa inició operaciones en noviembre de 2021. De acuerdo con información oficial de Banobras, Fonadin otorgó un apoyo no recuperable de 311 millones de pesos para la infraestructura de la primera etapa, mientras que el proyecto contempló también aportaciones estatales e inversión privada.

Posteriormente, en 2022 comenzó la transformación del marco jurídico estatal en materia de movilidad y se estableció la creación de la Agencia de Transporte de Yucatán. La Ley de la ATY fue publicada finalmente el 28 de diciembre de 2023.

Es decir, los Mini Va y Ven forman parte de una evolución de un proyecto de transporte que ya estaba en marcha antes de la existencia jurídica de la actual ATY.

¿QUIÉN PAGÓ LOS AUTOBUSES?

Aquí aparece uno de los puntos más importantes de la investigación.

En julio de 2025, el entonces director de la ATY, José Jacinto Sosa Novelo, explicó que el proyecto contemplaba 45 unidades aportadas por transportistas locales y otras 15 por una empresa privada.

“La inversión corre por su cuenta”, señaló el funcionario, al explicar que la Agencia realizaba las gestiones necesarias para incorporar los vehículos al sistema.

Por ello, no sería correcto afirmar que el Gobierno de Yucatán compró directamente las 45 unidades. La información pública disponible apunta a un esquema en el que la inversión inicial de los vehículos fue realizada por particulares o concesionarios.

Pero esta situación abre una pregunta todavía más relevante:
Si particulares financiaron las unidades, ¿qué obligaciones económicas adquirió la ATY para incorporarlas al sistema y cuánto dinero público se requiere para mantenerlas listas para operar?

DOS OBSTÁCULOS: ELECTRICIDAD Y DINERO

El problema de los Mini Va y Ven no es únicamente que no exista una ruta disponible para ellos.

En julio de 2025, la ATY reconoció que existían obstáculos financieros y operativos para ponerlos en circulación. Uno de ellos era precisamente el modelo financiero del sistema y el otro, la infraestructura necesaria para operar vehículos eléctricos.

Al tratarse de autobuses eléctricos, no basta con tener las unidades estacionadas: se necesita infraestructura adecuada para su carga y mantenimiento. Y esa infraestructura se convirtió en uno de los principales obstáculos.

En abril de 2026, el director de la ATY, Jacinto Sosa Novelo, confirmó que el proyecto continuaba sin una fecha definida para comenzar operaciones. Explicó que las unidades no pueden operar en cualquier punto de Mérida debido a la falta de infraestructura adecuada para su carga y mantenimiento, además de las limitaciones financieras.

45 AUTOBUSES ESTACIONADOS

Mientras el proyecto permanece detenido, las 45 unidades destinadas a Mérida permanecen fuera de servicio.

En julio de 2025, la propia ATY informó que los vehículos se encontraban estacionados y que, aunque no estaban circulando, existían gastos asociados, entre ellos los seguros.

EL PROBLEMA VA MÁS ALLÁ DE LOS MINI AUTOBUSES

El caso de los Mini Va y Ven ocurre en medio de una discusión mucho más amplia sobre las finanzas del sistema Va y Ven.

En 2026, el propio Gobierno de Yucatán reconoció que el sistema operaba bajo un esquema de “kilómetro garantizado”, mediante el cual podían realizarse pagos incluso por kilómetros no recorridos, situación que calificó como generadora de “sobrecostos insostenibles para el erario”.

Ante esta situación, el Congreso del Estado aprobó el Decreto 187/2026, publicado el 25 de mayo y vigente desde el 26 de mayo, con el que se modificó la Ley de la Agencia de Transporte de Yucatán y se sustituyó el esquema anterior por uno basado en el kilómetro efectivamente recorrido.

El nuevo modelo también contempla componentes relacionados con el costo fijo por unidad, el costo variable por kilómetro recorrido y la recuperación de inversiones. El cambio es particularmente relevante para los Mini Va y Ven porque su incorporación al sistema implica precisamente determinar bajo qué condiciones financieras podrían operar.

UN PROYECTO PRESENTADO EN 2024 QUE SIGUE SIN FECHA DE ARRANQUE

Cuando los Mini Va y Ven fueron presentados en 2024, el proyecto apuntaba a modernizar las rutas nocturnas de Mérida y llevar unidades eléctricas también a Tekax. La expectativa era contar con vehículos pequeños, accesibles y adecuados para calles donde un autobús convencional pudiera tener mayores dificultades de maniobra.

En 2025, la ATY reconoció que la falta de recursos impedía ponerlos en funcionamiento y que no existía una fecha definitiva. En abril de 2026, prácticamente dos años después de su presentación pública, la situación continuaba: las unidades seguían sin fecha definida para comenzar a operar.

La pregunta, entonces, ya no es solamente cuándo comenzarán a circular. La pregunta de fondo es:

¿Cuánto ha costado hasta ahora un proyecto que fue anunciado como parte de la modernización del transporte público y que, hasta agosto de 2026, mantiene sus principales unidades fuera de operación?

Y, sobre todo, ¿quién está absorbiendo actualmente esos costos: los particulares que aportaron las unidades, la ATY, el Gobierno del Estado o, finalmente, el erario?

Responderlo requeriría conocer los contratos, convenios, pólizas de seguro, gastos de mantenimiento, acuerdos con concesionarios y documentos de pago relacionados con las 45 unidades. Hasta que esos documentos sean públicos, el costo real de tener los Mini Va y Ven estacionados seguirá siendo una de las principales incógnitas de este proyecto de transporte eléctrico en Yucatán.

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