Esto dice el Gobierno sobre el problema del Va y Ven

El sistema Va y Ven en Yucatán opera con baja eficiencia: los autobuses están subutilizados y el gobierno prioriza los kilómetros recorridos sobre los traslados reales. La mala planificación ha llevado a más personas a usar autos y motos. Los usuarios cuestionan que el gobierno vea el transporte como gasto y no como inversión.

4 mins. de lectura

El sistema de transporte opera a un tercio de su capacidad, mientras crece el uso del automóvil y la motocicleta.
Actualmente, la flota del sistema de transporte público “Va y Ven” en Yucatán supera las 800 unidades en operación. De acuerdo con datos oficiales, se pagan más de un millón y medio de kilómetros recorridos cada mes; sin embargo, solamente se trasladan alrededor de 110 mil personas al día. Esto equivale a que cada autobús transporta, en promedio, a 138 usuarios diariamente, lo que representa apenas una tercera parte de su capacidad operativa.

Este desequilibrio pone en evidencia una problemática mayor: el sistema no está respondiendo a las necesidades reales de movilidad de la población. El gobierno continúa subsidiando kilómetros recorridos, más que traslados efectivos, y esto impacta directamente en la eficiencia del servicio.

Como consecuencia, miles de familias han optado por adquirir vehículos particulares o motocicletas. En la última década, el parque vehicular se ha duplicado y el número de motocicletas casi se ha triplicado en la entidad. Este fenómeno ha contribuido al aumento de accidentes viales, mayores niveles de contaminación y pérdida de tiempo en el tránsito urbano.

A pesar de estas cifras, el argumento oficial apunta a una baja demanda por parte de los usuarios. No obstante, esta interpretación omite una realidad evidente: existen rutas con alta saturación y otras con muy baja afluencia, situación que no es nueva, pero que anteriormente se equilibraba mediante la operación simultánea de rutas con distintos niveles de demanda.

En el modelo actual, muchas de esas rutas de baja afluencia han sido eliminadas, afectando a comunidades que dependían de ellas. Esto ha generado la percepción de que el sistema de transporte se administra más bajo una lógica financiera que bajo un enfoque social.

A esto se suma el discurso optimista que plantea que la apertura de nuevas rutas resolverá la situación. Sin embargo, fuentes cercanas al sector señalan que el objetivo central del gobierno es reducir los costos operativos del sistema, lo cual podría limitar la expansión y cobertura del mismo.

Días distintos, misma hora. Spoiler: ¡Siempre hay gente!

Lejos de ser un análisis técnico integral, los datos presentados han sido interpretados como un intento de justificar decisiones administrativas que no consideran el comportamiento real del usuario. La experiencia cotidiana de quienes aún utilizan el transporte público contrasta con las cifras oficiales.

Especialistas en movilidad coinciden en que modernizar el sistema de transporte no se limita a renovar unidades o implementar tecnología, sino a entender profundamente cómo se mueven las personas y garantizar un servicio eficiente, accesible y confiable.

Según un usuario “ El discurso oficial es claro: no quieren gastar más dinero en el Va y Ven. El gobierno lo ve como un gasto.”

Mientras eso no ocurra, el transporte público continuará perdiendo usuarios, y el modelo actual seguirá sin cumplir su promesa de transformar la movilidad en Yucatán.

Comparte esta nota