A falta de escasos cuatro partidos para concluir el Mundial de la FIFA de este año, las proyecciones doradas para la economía de los Estados Unidos no se han materializado. Aunque los análisis iniciales de la FIFA prometían una inyección de más de 30,500 millones de dólares para el país norteamericano, los datos reales de turismo e industria hotelera demuestran que el torneo ha sido un negocio redondo para la federación internacional, pero un evento de suma cero para la economía local.
Según economistas deportivos consultados por Forbes, las expectativas de una avalancha masiva de turistas internacionales de alto poder adquisitivo se han quedado cortas. Las cifras oficiales indican que las ganancias reales e ingresos directos se están concentrando en las arcas de la FIFA, mientras que las ciudades anfitrionas enfrentan un estancamiento en el sector servicios y turismo comparado con temporadas previas.
Las cifras del desajuste turístico
Los datos recopilados durante la fase de grupos (del 11 al 27 de junio) revelan un panorama plano para el turismo en Estados Unidos:
- Llegadas internacionales estancadas: El flujo de turistas del extranjero hacia EE. UU. en junio apenas creció un 0.2% interanual.
- Caídas en mercados clave: Las llegadas desde Europa cayeron un 1.2% y las de Asia un 5.6%, dos de las regiones que históricamente aportan los aficionados de mayor consumo.
- Ocupación hotelera sin repuntes: De acuerdo con la firma de análisis CoStar, aunque los hoteles en las ciudades sede incrementaron sustancialmente sus tarifas, no registraron un aumento significativo en sus porcentajes de ocupación en comparación con años anteriores.
Un millonario negocio que no gotea hacia abajo
Mientras la economía estadounidense apenas percibe el impacto, la FIFA proyecta ingresos récord de hasta 9,000 millones de dólares derivados únicamente del torneo, impulsados por los derechos de transmisión, patrocinios globales y venta de boletos.
“Los debates sobre el impacto económico del deporte siguen un patrón muy similar, y casi siempre se utilizan para justificar la transferencia de gasto público en beneficio de entidades privadas como la FIFA”, sostienen analistas del sector, aludiendo a los millones de dólares en exenciones de impuestos que estados como Florida, Georgia y Misuri otorgaron para asegurar sus partidos de la Copa Mundial.
La lección que está dejando este torneo es clara: albergar el mayor espectáculo del planeta garantiza estadios llenos y audiencias millonarias frente a la pantalla, pero no necesariamente el milagro económico prometido para los bolsillos locales.



