Durante siglos, la selva tropical del estado de Campeche resguardó una antigua urbe maya que permaneció fuera del alcance de las rutas modernas y de los saqueadores de antigüedades. Su aislamiento era tan pronunciado que los investigadores bautizaron el sitio como Minanbé, una expresión en maya yucateco que se traduce literalmente como “no hay camino”.
El asentamiento se ubica al norte de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en México, y abarca una extensión aproximada de 15 hectáreas. En el lugar, un equipo multidisciplinario de arqueólogos mexicanos y eslovenos documentó la presencia de plazas, edificios palaciegos, estructuras religiosas, terrazas artificiales, calzadas y complejos sistemas diseñados para canalizar y modificar zonas húmedas.
El paso de los datos de detección remota al terreno
El hallazgo de Minanbé no fue un acontecimiento fortuito. Hace 13 años, la zona fue mapeada mediante LiDAR, una tecnología que emite pulsos láser desde aeronaves para penetrar el follaje y generar modelos tridimensionales del relieve del suelo, revelando desniveles y contornos de arquitectura prehispánica.
Sin embargo, la verificación en el sitio requirió un despliegue físico complejo. La expedición tuvo que abrir brecha a través de la vegetación utilizando motosierras y machetes para habilitar un paso vehicular de cinco kilómetros, seguido de una caminata de seis kilómetros selva adentro.



